Recomendación del Mes: Miradas hacia Palestina

Miradas hacia Palestina

Por: Biblioteca Autónoma Sante Geronimo Caserio

“Les decimos
No queremos canciones tristes
Interminables
Dormimos aquí
Y nuestro retorno es imposible
Les decimos
Canten por la tierra que permanece
Rebélense
Enseñen nuestra historia sombría
A los hijos
Para que nuestra sangre
Permanezca en la bandera de los criminales
Como señal de catástrofe
Les pedimos
Protejan a los débiles de las balas
Para que los que vivan queden a salvo
De los que nacerán en el futuro
Aun gotea la fuente de crimen
Obstrúyanla
Y permanezcan vigilantes
Listos para el combate.”

(Extracto Llamado de la Tumba, En memoria de la masacre en  la ciudad de Kafr Kasem. Mahmud Darwish – Poesía Palestina de Combate).

Tres crónicas distintas escritas en Beirut en 1974, en Beirut en 1982 y en Gaza en 2009, entregan los elementos esenciales para comprender las raíces del denominado conflicto palestino-israelí,  a partir del testimonio del pueblo palestino tras siglos de masacres, torturas y asesinatos  por parte del Estado sionista de Israel. Crónicas que buscan atacar derechamente la cómoda versión oficial del Estado de Israel y su principal aliado EE.UU, basada en la justificación de lo indefendible: el río de sangre pudo pretender explicación pero no pudo detener el verdadero curso de la historia.

Una historia de miles de años, que comenzó a forjar el destino de un pueblo a fines del siglo XIX con la instalación del sionismo como ideología de la pequeña burguesía y que se encargó de invisibilizar a la población árabe defendiendo la afirmación de que Palestina era una tierra sin pueblo donde debía llegar el pueblo sin tierra, Israel. El trasvasamiento sin precedentes de la población de un país por otro estaba en marcha. De ahí en más, las distintas páginas de la historia: en 1917, con los ingleses “regalando” Palestina al pueblo judío en el marco de la Primera Guerra Mundial (fundamento moderno del Estado de Israel); en 1947-1948 primero con la decisión de las Naciones Unidas de dividir a Palestina en dos estados (uno judío y otro árabe) y reconocer al Estado de Israel, y luego, con la instalación del terror sionista de Israel para despojar a los árabes de su territorio. Así, la  masacre de Deir Yassin, marcaría el puntapié inicial del éxodo palestino pero sobretodo del terrorismo de Estado israelí y su objetivo de ocupación de distintas aldeas árabes.  Luego, ya en 1967, otra página escrita de la historia tras la campaña de los Seis Días en junio con la expulsión de alrededor de 250.000 palestinos que aún quedaban en Cisjordania y Gaza, y sobre cuyo vacío se estableció la “Paz Israelí”.

Importante destacar, entonces, que en la resistencia armada indudablemente el pueblo palestino encontró finalmente su identidad negada tras la ocupación israelí. Las etapas de la resistencia, reconocidas por el Movimiento Nacional de Liberación Palestina (Fatah) se inician antes de 1965 con la preparación y organización pero sobretodo con la conclusión de que la lucha armada era la única salida para el pueblo palestino. Dar señales de resistencia para un pueblo que estaba siendo masacrado impunemente hace tantos años, fue trascendental; en este contexto, las hostilidades iniciadas apenas terminada la guerra de 1967 fueron una forma de reavivar el fuego de una llama que casi se extinguía “En cuatro meses, lanzamos 79 operaciones en el interior de Palestina, pusimos fuera de combate a más de 300 sionistas, volamos dos trenes militares, derribamos tres helicópteros, destruimos medio centenar de vehículos, hicimos estallar el depósito de explosivos de Acre y bombardeamos con bazukas los suburbios de Jerusalén y Tel Aviv.” Luego, la formación de la base de Al Karameh permitiría que la llama de la esperanza ardiera aún más: tras la decisión de Fatah de reforzar el marco político y decidir dar la batalla a un Israel dominado por el orgullo y la petulancia, decisión respaldada sólo por una pequeña organización guerrillera (el Ejército de Liberación Palestino), se logró por primera vez en la historia hacer que Israel retrocediera y desistiera de su ofensiva. “La batalla de Al Karameh demostró a las masas que éramos sinceros, que podíamos convertirnos en el cuchillo y en la víctima como dice uno de nuestros documentos: “entrar en la batalla para crearlo todo de la nada” que los palestinos podíamos cerrar el puño sobre la brasa ardiente…”

Hasta aquí, lo  expuesto no sólo es una pincelada de un texto completísimo que indaga más allá del relato oficial presentado como la gran verdad sobretodo en Occidente, sino que también es un libro que por la fundamental investigación histórica que realiza entrega argumentos esenciales para entender y defender la autodeterminación del pueblo de palestina, su legítimo derecho a resistir violentamente las masacres y las muertes sistematizadas impuestas por el terrorismo israelí. Además, en tiempos actuales, cuando tras los 70 años de la Nakba (catástrofe) Palestina,  los Estados imperantes de Israel y EE.UU, provocativamente vuelven a colocar el pie encima de cada palestino que lucha por su libertad, vuelven a expulsarlos y despojarlos de su territorio, tras la decisión de trasladar a Jerusalén la embajada norteamericana de Israel; cuando cientos de palestinos armados precariamente siguen siendo asesinados en la Franja de Gaza, este es un libro más vigente que nunca, que entrega todos los elementos para sostener que no podemos  ser cómplices con nuestro silencio del genocidio más largo y no reconocido de la historia.

Por Fadi Abu Saleh, y por tantxs caídxs.

Materia: Historia
Formato: Libro
Autor: Autorxs Varixs
Editorial: Tierra de Sur
Año: 2011
144 páginas

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